domingo, 14 de noviembre de 2010

El guionista ilusionado


Ilusionado, en primer término, porque esta semana pasada han salido en la prensa aspañola un par de noticias (o tres a lo sumo), relacionadas con el mundo del guión.

          En una, se hablaba de que “se necesita el guión, pero no al guionista”, y contaba el caso del guionista Senel Paz cuando no quería entregar los sencillos cambios de la última versión de un guión para el director Gutiérrez Aragón, porque si no, “se acabarían las llamadas, las invitaciones a comer, las charlas divertidas y las discusiones animadas.” 

           Y de la otra noticia, para no alargarme, diré que emulaba la actual importancia de los guionistas, las series de televisión, la figura de productor-guionista, etc. El punto aquí, es que, al parecer, está sucediendo lo que muchos guionistas malintencionados llevamos deseando desde hace años: fama, mujeres y dinero
          Salir rodeados de éxito y belleza en las portadas más sobresalientes de las revistas de moda. ¿No tuvieron su época de esplendor y fama televisiva en los años cincuenta los productores? ¿No la tuvieron los directores desde la nouvelle vage de los sesenta hasta nuestros días? ¿No la han tenido desde siempre actores y actrices? Aunque contra estos, hermanos guionistas, es más difícil pelear
          El público desea ¿una cara bonita, o una buena historia? El guionista está ilusionado porque se habla de él. Como si de un niño se tratara. Pero el guionista también puede (y debe) estar ilusionado por comenzar un nuevo trabajo. O cuanto menos, por haber caído bien en la entrevista de trabajo. Aunque eso de “con un actor lo tenemos más fácil, pero con un guionista es más difícil” del productor, no le guste un pelo al guionista. 
          El guionista se sintió más como estrella de rock al gustar, o al creer gustar, que un actor. Pero el rechazo es más difícil de ver, el rechazo a un guionista se fragua lentamente, como un virus contagiado de tanto besarse. Aún así, el guionista volvió a sonreír cuando el productor que le entrevistaba, afirmaba asumiendo su derrota, “es que sois así”, e hizo un gesto con la cara, cerrando los dedos índice y pulgar e indicando con el cuerpo en su totalidad, que el núcleo de guionistas es muy reducido, que somos muy pocos en el gremio. 
          Pues a mí me cae poco trabajo, añado yo. ¡Coño!
          El guionista ilusionado es más simpático, folla más. Desarrolla su lado de psicólogo, e intenta entender, y entiende, a las mujeres. Aunque esa totalidad denominada “mujeres”, se reduzca a “tu mujer”.  
          El tipo del que hablo, va por la calle pensando los pensamientos de otros, porque claro, los productores ya le han dicho de qué trata la serie con la secreta intención de que ponga a girar su coco, aunque sea para decir tonterías. De las tonterías nacen muy buenas ideas, quizá todas. 
          Un guionista con ilusión es como un mestizo enamorado con un ramo de flores corriendo por una calle sucia de México DF. Salta los charcos y lo hace con cuidado de no mancharse los zapatos nuevos, o casi, recién lustrados. 
           La ilusión es más importante que “lo importante es participar”. 
          La ilusión remite al hecho cierto de poder ganar, cuando ese hecho dio su primer paso, y la otra expresión es sólo una mera forma de consolarse. Cuanto menos, la ilusión es un no quemarse. Aunque se prendan las hojas del guión, y al tipo que puso esas palabras ahí, ya nadie lo recuerde y mucho menos lo invite a comer…por dramático.
          Mantén un guionista ilusionado, no te cuesta nada. Sólo una comida de vez en cuando, o una llamadita, o unas risas. Harás una gran obra al arte y la cultura al mantener al guionista ilusionado. Y saciado, y bien pagado, y escuchado, y valorado, y envidiado.


         ¡De ilusión también se vive!

3 comentarios:

AarónRomera dijo...

Pedro Almodóvar sobre el recientemente fallecido García Berlanga, publicado hoy en el periódico el País:

"Pensándolo bien, su sistema de trabajo era el más racional. Uno conoce la historia que quiere contar cuando ha terminado de rodarla. Es justo en ese momento cuando se deberían escribir los guiones; desgraciadamente no se puede hacer así. Pero él no dejaba de intentarlo. Y lo conseguía, o casi."

Pese a ser la clásica visión de director de cine sobre el guión, visión que se supone compartían Berlanga y Almodóvar, el guionista ilusionado está pletórico porque el guión vuelve a ser mencionado en los medios.

Anónimo dijo...

Te voy a invitar a comer, querido amigo, para platicarte de un proyecto que casi, casi es seguro que se ponga a consideración para desarrollarse pronto... Todo con el fin de mantenerte ilusionado.

AFD

Anónimo dijo...

Juajuajuajuajua!

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