martes, 28 de febrero de 2012

Antonio Orellana: republicano, guionista y hombre

El pasado viernes 24, en la feria del libro del Palacio de Minería se entregó el REC, Reconocimiento de Escritores Cinematográficos a toda una vida dedicada a la escritura de guiones. Para los escasísimos –por no decir nulos-, actos que versan sobre lo nuestro en esta ciudad, quedarnos en casa hubiera sido algo imperdonable.

En esta ocasión el protagonista fue Antonio Orellana, guionista cuasi nonagenario cuyo crédito pasará a la historia de este gran país por ser el creador intelectual de las películas de El Santo. Así lo atestiguó el Hijo del Santo, versión televirrisa de su papá, cuando dijo que El Santo vs. las mujeres vampiro, es la película mexicana más vendida en el mundo, “incluso más que las de Cantinflas o cualquier otro”.
Él lo debe saber bien, pues seguro se lleva su mochada en regalías. Una de las razones que explica este éxito mundial, es que los filmes del Santo son considerados películas de culto allende los mares gracias en parte, a la labor de promoción que siempre hizo la revista francesa Chaiers du cinemá, y claro, gracias también al gran público de México, Japón y Estados Unidos, que siempre ha valorado positivamente el cine de superhéroes.
Entre los participantes y asistentes al acto hubo de todo: desde grandes ausencias injustificadas hasta presencias que hubiera jurado que no existían. Y como decir nombres está muy feo, me conformaré con citar qué organismos fueron los invitados, sin atestiguar su presencia o falta de ella: Cinérgica (organizadora), Cineteca Nacional, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, Centro de Capacitación Cinematográfica, Imcine, Sogem, Estudios Churubusco, Asociación Mexicana de Productores Independientes, Asociación Mexicana de Filmadoras Independientes…
La biografía del homenajeado, como no podía ser menos, es toda una aventura cinematográfica: republicano en la guerra civil aspañola, exilio latinoamericano, cine de oro en México, aventuras en Brasil, y decenas y decenas de películas escritas, aunque en su IMDB sólo se cuenten 37 y en el homenaje mencionaran 20 más.
Desgraciadamente, debido a la incultura cinematográfica perenne en todos los estratos sociales mexicanos, y a causa también al esnobismo citadino, se fraguó un debate bastante idiota y fuera de lugar entre los invitados, que sin embargo se alargó durante todo el homenaje: ¿son o no son ‘churros’ las películas que escribió Antonio Orellana?
Personalmente me sentí insultado al ponerme en los zapatos del guionista; como se diría en mi pueblo “tiene delito” que después de una vida dedicada a la escritura de guiones, en la celebración a toda tu carrera profesional, a tus invitados sólo se les ocurra hablar sobre si tus películas son malas o peores. ¡Señores, deberían reverenciar al señor Antonio, y no porque ya lo hayan hecho antes los franceses, sino porque ustedes no han hecho nada de valor (cinematográficamente hablando) en su vida!
Y ya que ninguno de los presentes o los ausentes quiso tomar en serio la opinión del viejito Orellana (que al escuchar la sarta de sandeces optó por sumergirse en sus recuerdos), tuve que ser yo, el inquilino guionista, y nadie más, quien tuviera el honor de entrevistar aquella tarde al homenajeado escritor.
Aquí les traigo en exclusiva para todos los guionistas que son o serán, la relación de preguntas y respuestas de un ícono que ya es parte de la Historia del Cine, así, con mayúsculas.

¿Qué se siente al ser un guionista tan longevo?
Se siente pasar los años y se siente que uno no termina de aprender.

¿Cómo era el cine de hace cuarenta años en comparación al cine de hoy en día?
El cine, como las demás cosas que pasan en la vida, evoluciona e involuciona. Hay veces que dicen que con los años se evoluciona, pero yo quisiera ver otra vez a don Joaquín Pardavé y a los hermanos Soler, poniendo a cada cual en su sitio.

¿Algún día volverá el cine a ser una gran industria y un buen negocio en México?
El cine no podrá volver a ser una industria mientras haya una televisión que cada vez es más amplia. ¿Por qué el cine se hizo grande? Porque la gente no tenía otra cosa para entretenerse. Como pasó a principios del siglo 20 en los pueblos españoles, yo lo recuerdo, que llegabas a casas de mala nota, y te decían “pasa, pasa, que tengo la máquina cantaora”; era el fonógrafo el entretenimiento de la gente porque no tenían dinero para ir a un concierto. Ello desapareció con las rockolas. Así llegó la televisión que terminó por darle en la madre al cine, que antes había desplazado al teatro. Y la televisión como la entendemos, se acabará cuando todo el mundo tenga una televisión en tercera dimensión, cosa que está comenzando ahora. Eso lo vivirás tú, yo no, que ya tendré un pino en la barriga.

¿Ha cambiado mucho el gusto cinematográfico de los mexicanos?
Antes, el mexicano no sabía de un pueblo a otro cómo era. Y gracias al cine, la gente de Yucatán veía y escuchaba cómo eran los norteños y les gustaba. Y los norteños, cómo eran los de Yucatán. Y así sucedía en el mundo entero, en todos los países. Lo que te puedo decir es que siempre gustará Julio Verne, por ejemplo, y películas como las que yo coescribí: Viaje fantástico en globo.

            ¿Cuál es el primer recuerdo cinematográfico que tiene?
            El primero fue una película que filmamos en Nicaragua durante la época del cine de oro (que yo diría entre comillas); exactamente en el cincuenta y dos. Yo hice una solicitud para entrar de técnico en el sindicato, para comenzar desde abajo, de script, asistente…y me cerraron las puertas. Como aquí no me dejaron, me fui junto a mi amigo José Baviera  -que fue el actor que hizo la primera película sonora en España-, a Guatemala, donde yo tenía unos amigos que nos financiaron Caribeña. Después allí escribí una segunda película, Cuandovuelvas a mí. Y una tercera que se llamó El Cristo negro. Todo en Guatemala porque en México no nos dejaban. Y yo que siempre he sido un poco arrojado, después escribí dos películas más en El Salvador y otra en Nicaragua que también dirigí. Regreso a México, quiero dirigir y de nuevo el sindicato no me deja, así que decido dedicarme a escribir y me hablan para una coproducción en Brasil. Yo hablo el portugués y el español mal, pero me entienden en los dos. Iba para seis o siete semanas y me quedé cuatro años. Resultado: 20 documentales y 6 películas, hasta que me cansé y me fui porque era una dictadura. Y si salí de una, no quise acabar en otra.

            Yo soy guionista aspañol y todavía no he podido responderme a una pregunta básica, a ver si usted me puede ayudar: ¿por qué ser guionista, y por qué serlo en México?
            Ser guionista es ser y ver algo que va a pasar más adelante. Pero los guionistas casi todos nos equivocamos porque leemos muchos libros. Y yo, no es que sea enemigo de leer, pero el guionista se hace viendo películas. Aprende más viendo películas malas, porque ves el defecto y dices, esto no lo debo yo hacer. Ves varias veces las mismas películas y poco a poco le vas sacando cosas. No existe la película perfecta, todas tienen fallas, por eso un guionista nunca se deja de aprender.

            ¿Por qué escribir cine y no literatura, teatro, periodismo…ser poeta?
            El guionista, -tú lo eres, así que lo tienes que comprender también-, está viendo lo que él quisiera hacer. Lo que va a pasar en futuro lo está viendo en el presente. Que no es igual que el mismo guionista que está escribiendo un libro y tarda meses y meses, y aún así se queda con la duda de si al público le gustará su historia o no le gustará. Yo creo que por eso escribimos guiones, por auto-elogio.

            ¿Cómo tiene un guionista que lidiar con la individualidad de ser escritor frente a la colectividad del cine?
            El guionista que se cree profesional sabe que va a dar un 20, o un 30, o un 50% de su historia, porque el director tiene otra idea, sin salir de la original. Y el director tiene también el problema de la producción. El guionista es más productor que el director, y eso se ve claramente en los western y en las secuencias de caballos. Donde el guionista escribe “caballos”, el director quiere 500, pero el productor le dice: has de filmar la polvareda que generan los caballos.

            ¿Cuántas películas ha escrito en su vida?
            He escrito más de doscientas, pero filmadas 80 ó 90, eso en largometraje, porque para programas culturales yo he escrito más de 1000 guiones televisivos. ¡Creo tener el récord mundial! También escribí unos sesenta documentales.

            ¿Cómo es que se especializó en un cine que podríamos llamar de género?
            El género que más me gusta es el western, lo aprendí desde niño. Luego, la ciencia ficción, pero de calidad, y creo haber escrito algunos guiones de ciencia ficción de calidad. Tengo un guión que ando loco por vender, El aquelarre del vampiro. Va de un vampiro que ya no quiere ser vampiro y decide hacer una reunión internacional de vampiros para decirles “somos unos imbéciles, desde los primeros vampiros egipcios, cuando hubo una pelea entre Ra y Osiris, y los de Osiris les dieron en la madre a los del Sol, a los de Ra, y dijeron, vamos a crear a los vampiros y nos obligaron a alimentarnos de sangre con tantas cosas ricas que podríamos comer durante el día y que nos perdemos…así que lo mejor es morir y reencarnar”. Eso es El aquelarre de los vampiros: vampiros que ya no quieren ser vampiros.

            ¿Por qué los guionistas siempre somos los secundones de la nobleza, no cree que en algún momento tendremos que llegar a una dictadura del guionista?
            No se trata de la dictadura del guionista, sino de la dictadura del público. El público al que le gusta un género quiere repetirlo. El guionista, que en ese sentido es más vivo que el público, sabe lo que el público quiere, por eso escribe. Y llega un momento que tiene un poder igual al de los productores y más que los directores, que son muñequitos que si no hacen lo que les marca el plan de rodaje, los quitan y ponen a otros. Al final, quien manda es el comercio y sus estadísticas, el público y sus líneas. Cuando yo coescribí las cinco primeras películas de El Santo, todo el mundo quería hacer películas del Santo porque funcionó muy bien. La crítica decía “es un churro, es un género malo que lo hacen quienes no saben de cine”, pero cuando en Chaiers du cinemá dijeron “los mexicanos acaban de descubrir un género de cine sensacional”, los franceses empezaron a hacer películas de enmascarados. Tuvo su época. Luego vino la época del cine de ficheras.  Luego las películas de caballitos… El cine mexicano se hacía como el norteamericano: llegaban los distribuidores y les decían a los productores qué películas querían y con quién, hasta cuántos números musicales o peleas debía tener el filme.

            Guionistas de renombre, como Arriaga, dicen que el guionista ha de tener el 50% de las decisiones de un film. ¿Usted en qué parte del debate está?
            Hay guionistas que por hambre (risas), les llega un productor y les dice “tienes que poner esto, y quitar esto, y además, ¿ves esa muchacha? Le tienes que escribir un personaje...” En resumen, son muy pocos los guionistas en el mundo que pueden tener la libertad para hacer lo que realmente quieren. Y ya sé que está mal decirlo, pero yo soy uno de ellos.

            Qué suerte. ¿Cuál es la película que le hubiera gustado escribir?
            Una española que se llama La lengua de las mariposas. Para mí es la mejor película que se ha hecho en España, porque toca la parte política de una verdad que allí pasó. Porque esa secuencia final, cuando sacan a los presos, con la estola, los meten en un camión para ir a fusilarlos, y el niño detrás de ellos hasta que en un momento se queda así… para mí es la mejor secuencia que se ha filmado en el mundo.

            ¿Cuánto se tarda en escribir un guión?
            La escritura de un guión depende de la capacidad…no solamente de la velocidad mental, sino de las ganas de trabajar. Cuando yo escribí las primeras películas de El Zorro Escarlata me llega un productor y me pide que escriba un guión sobre un correo que le manda Pancho Villa a Zapata, dando a entender que es el Zorro Escarlata. “¿Para cuándo quieres el guión”, le pregunto, esto era un martes, y me dice: “el lunes que viene comenzamos la filmación”. Dios, digo yo, y él me contesta: “es que voy a filmar tres películas seguidas sobre el mismo tema…” Así que empiezo a escribir todos los días y ya no paro. En el rodaje, mientras se filma la primera, yo escribo la segunda. Las películas se filmaban en dos semanas con dos equipos de cámara. La velocidad depende de la necesitad y la capacidad que tenga el guionista y el director.

            ¿Escribe en computadora?
            No, la última película que escribí hace unos meses, como todas las anteriores, la escribí a máquina, como antiguamente. Por huevón, aunque mi hija intenta enseñarme, pero a mis casi 90 años, tú dirás...

            Se dice que nadie puede vivir en México de guionista, ¿qué tal vida le ha dado a usted una vida dedicada al guión?
            Me ha dado la vida de vivir en la clase media, como sigo viviendo. Suerte que también soy un excelente cocinero. El hijo del Santo me reclama. Así que la última pregunta por favor, aunque me encanta platicar contigo…

             ¿Qué es, además de guionista?
            Como dijo el poeta León Felipe, “porque una patria, un pueblo, no es nada más que la tierra que nos parió, se deja esa patria como se dejan los pañales y un día se es hombre antes que español”. Así pues, soy hombre antes que español. Muchas gracias y ¡viva Zapata!

            Lo que dijeron otros medios sobre el REC 2012. Aquí y aquí.  
            Grande, grande, realmente grande este Toño Orellana… Qué gusto haberlo conocido. J

7 comentarios:

Makiavelo dijo...

¡Grande,Grande!!!

El inquilino dijo...

:)

Anónimo dijo...

la verdad que me transmitió mucho mucho de un tiempo que también me hubiera gustado ver, espectador. Tengo, como todos, la posibilidad de volver a ver películas que como mexicana me marcaron, ¿cuánto de mi-nuestro imaginario colectivo ha de estar tocado por él? Cristo negro, ajaj, el Zorro escarlata (esa porque le gustaba a mi papá) y obviamente El Santo, la construcción del personaje del Santo ¡qué maravilla! No había reparado en la responsabilidad de los guionistas como creadores o como grandes aportadores del imaginario colectivo... Qué grandes son los grandes, qué historia de película ¿cómo resumes 90 añicos con tanta vida aún? jaja, contagia, y mi despedida apropiada de la reapropiación al poeta León Felipe -para qué la literatura si no- "Antes que mejicana -con j- soy mujer" y ajúa.

El inquilino dijo...

Jajajaja. Gracias! ;-)

Andreu Campos dijo...

¿Y el personal tenía a un clásico del cine y se dedican a discutir si las películas de este hombre eran buenas o malas? ¿Es que el público era gilipollas?
Gerardo me habló de un libro de Ozores, donde al parecer, Ozores, también comenta ese detalle, que hoy en día todo el mundo decía que sus películas eran malas, pero que él siempre contestaba algo así como. "Si, serían muy malas, pero las salas de cine se llenaban con mis películas y nunca tuve una subención, y encima no tuve ningún fracaso de taquilla" (Que conste que no es una cita, lo estoy diciéndo de memoria.) Pero, en el libro de Roger Corman, este comenta también algo parecido, sobre que sus primeras pelis serían malas, epro que él nunca perdió ni un céntimo.
¿A nadie se le ocurrió hacer el comentario que a "El Santo", le conocen en todo el mundo, y que supuestas "grandes" películas no las conoce ni la madre que las parió? ¿No te dieron ganas de coger y afusilar a todos los cretinos gafapastosos que van en ese plan? XDDDD

El inquilino dijo...

Extrañas y raras ganas como las que comentas me entran todos los días. Es duro ser tan tonto entre tanto genio cinematográfico como hay a mi alrededor. :-P Respecto al homenaje, pues bueno, ya sabes cómo son estas cosas, si les haces alguna crítica directa o incluso sugerencia, en el caso de que te escuchen te dicen: sí, pero es que si no es por nosotros, nadie lo homenajea. Y es que veces dicen que te van poner una corona de laurel y te la ponen de espinas... Pero bueno, todo se da por bien empleado. ;-)

Anónimo dijo...

Yo voy a filmar El crepúsculo de los vampiros!

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