jueves, 23 de diciembre de 2010

El guionista que escribió un tebeo


Hoy sí es navidad. Y quiero un cómic de regalo.

          Los tebeos en mi infancia fueros escasos. Mis cómics, como se le conocen en el resto del mundo, fueron del universo Ibáñez: Moradelo y Filemón y el que más me gustaba era 13 Rue del Percebe.
          Y no puedo olvidar a Zipi-Zape de Escobar Saliente, de la que hace mil años se hizo una película que es de lo más friqui que he visto en el tema de pelis basadas en cómics, junto con la película Popeye de Robert Altman. Que por cierto tiene una escena en el Barrio del Carmen de mi ciudad.
          Y del dibujante Juan López “Jan”, Superlópez, aunque éste último era más de mi hermano mayor. Puro dibujo nacioná aspañó –y en este caso con orgullo-, entre las manos del niño que era, y al que le deslumbraban tantos colores exhalando un olor a tinta tan mareante.
          Declaro que ahí no empezó mi drogadicción.
          Lo mío de pequeño fue algo más televisivo y ochentero. Para ser fan del cómic no basta con que te interesen la literatura y el cine, como una vez dijo mi amigo B, sino que te ha de interesar sobre todo el dibujo.
          Mi adicción narrativa infantil fue La Bola de Cristal, con la inmortal Alaska, Los Pitufos –que nunca nadie supo lo que son-, Espinete con la preciosa niña Ruth Gabriel de 1982, que luego me volvería a enamorar en 1994 con Días Contados y su puterío yonki con Javier Bardem; excelente cine noventero de heroína y (t)ETA(s) de mi adolescencia fanzinera y grunge.
          Y lo más fascinante de mi infancia: el mundo de la Isla del Pingüino de El Dr. Slump y el otro mundo, casi tan fascinante como el anterior porque son del mismo autor, el de Bola de Drac, akácatalà. Dragon Ball en
            En mi adolescencia me gasté la pasta en todos lo números de estas dos series de Akira Toriyama, y en del otro Akira, la historia. Cartoones, dibujos animados más que tebeos y cómics, y en este caso para más inri occidental, japoneses. Los reyes indiscutibles de la historieta y el anime, opina un indocto como yo. También sucede lo mismo con el sushi, el cine de violencia y las baby-masoquistas, todas ellas abanderadas delicias niponas ofreciéndose al calor del sol naciente.

En blogs de animación como animaholic se lee:

Un objeto vivo tiene su carácter y personalidad y el guionista ha desarrollado todo eso de forma escrita en un guión, nosotros sólo hemos de leernos su texto, entenderlo y pasar a la creación de ese personaje.
          Ojalá pensaran así los directores y productores a la hora de poner en pie una peli. No sucede así con los dibujos: el gran crédito que se llevan las gentes que hacen cine de animación, es por el entendimiento profundo que hacen del guión. En Pixar Mckee es un dios. El respeto a la letra leída que tienen los dibujantes se halla tras ello. Pocos productores leen, y directores, haylos contados, opinar mucho, leer poco. Ellos son más de pensamientos e ideas, que de lecturas y palabras escritas: sólo puedo decir eso en la defensa de su incultura literaria. En cambio con los dibujantes sucede todo lo contrario, un exceso de cultura les dobla las espalas con su peso, que aprovechan para no moverse y dibujar.

En tebeosfera encontramos que:

GUIONISTA
1.
Autor, individual o colectivo, del texto narrativo de una viñeta humorística o de una historieta.
2.
El guionista es el autor del GUIÓN, que puede ser esbozado o técnico, pero muchas veces se le denomina así también al autor del ARGUMENTO, que es meramente quien aporta el esquema del relato que se va a narrar mediante imágenes. El guionista en sentido general es quien urde, ordena y redacta la narración que luego será desarrollada en imágenes bien por él mismo (el autor, en tal caso, sería un HISTORIETISTA) o bien por otro autor, un DIBUJANTE, que puede ser completado en el desarrollo gráfico del guión por diferentes iluminadores, como el ENTINTADOR o el COLORISTA. Quien traspasa la parte del guión que puede leerse en la historieta es el ROTULISTA
3.
Existen diferencias entre los guionistas de la industria estadounidense y también con los de la industria japonesa. En EE UU existe la figura del autor del PLOT, o esbozo del guión, que no pasa de ser un ARGUMENTISTA o escritor a quien se le toma o compra una idea. Ocurre que el WRITER, allí, muchas veces no es un guionista que desarrolle un guión técnico, detallado y directamente interpretable por los dibujantes; en ocasiones este guionista redacta un bosquejo del guión, como un cuento corto, que el dibujante debe interpretar, convirtiéndose así este autor en coguionista, si bien no está reconocida esta labor por lo común en los cómics de los años 1940 a 1990. En Japón, en muchas ocasiones, el autor que figura como guionista sólo aporta una leve idea que desarrollan, largamente, el equipo de autores escritores y dibujantes que forman parte de su estudio o del taller que haya dispuesto el editor.
                 Y del excelente guionista aspañó David Muñoz, encontré tres maravillosos post de la escritura de guión para cómic, con entrevista incluida. Dudo que en toda la esfera hispano-hablante haya hecho alguien un mejor trabajo al respecto. Tanto, que creo que ya no voy a seguir con este post y voy ponerme a leer algún tebeo, porque sí me abrió el apetito en los ojos. Primer post. Segundo. Y tercero. De los cuales cito al vuelo dos ideas importantes a mi parecer:
{por escribir un guión de cómic te pagan menos de lo que} te pagan por escribir un solo capítulo de una serie de televisión en prime time y muchísimo menos también que un guión de largo. Sólo hay una razón para querer escribir cómics: que ames el medio y realmente te haga ilusión ver tu nombre en la portada de un cómic. {…} Hay guionistas que sueñan con emular a Alan Moore y con escribir guiones tan llenos de indicaciones que más que un guión parecen novelas, pero a mí me parece que eso es perder el tiempo. Y no suele ser algo que guste mucho a los dibujantes (a no ser que te llames Alan Moore lo más probable es que te manden a la mierda si les envías un guión así), porque delimita tanto su labor que muchos sienten que se convierten en la “mano teledirigida” de los guionistas. Vamos, exactamente como nos sentimos normalmente los guionistas de cine y televisión.
          Hace más de diez años que conozco a mi amigo AC.
          Empezamos casi a la par en el mundillo de los cortos de finales de los 90.
          Lo vi estudiar Bellas Artes y crecer no sólo como dibujante sino también como animador.         
          Trabajó en Alemania, en Aspaña y ahora se halla en Francia, ascendiendo en la escala de primera división de los estudios de dibujos más importantes de Europa, o casi.
           Con él desarrollé dos proyectos, uno de cómic y otro de animación del que otro día gustosamente echaré el rollo. Pero hasta el día de hoy, los dos se hallan inconclusos: el cómic buscando editor, y la animación buscando plata. Pero con un profundo trabajo de meses en el boceto y en el story.
            Del cómic diré que un guión de cortometraje de 16 páginas se convirtió en una pequeña novela gráfica de 32, a la que habrá que añadirle otras cuatro, según me dijo mi amigo. Yo no sabía nada de cómics hasta que me puse a trabajar con AC, y claro, como no quería quedar atrás me empapé de leer y leer libros de ese arte secuencial donde todo cabe.
             La verdad es que el proceso creativo fue muy placentero, desde entonces no conozco mago más inmediato y rápido que un dibujante. Hace poco le escribí una carta a mi amigo AC:
“Nunca te he preguntado cuáles fueron tus experiencias al trabajar conmigo y con un guión de cortometraje queriéndolo convertir en cómic. Yo aprendí que el cine necesita más cantidad de imagen y secuencias en comparación con la viñeta y la página. En el cómic es menos necesaria la descripción de imagen, y sobre todo, hay que bajarle a la cantidad de acción incidental y transitoria. Recuerdo haber resumido el guión, pero más que resumir, elegí las mejores secuencias, los mejores momentos e instantes. Y el resultado fue excelente. Se puede decir que condensé un 30% la historia; fue una destilación, no una rebaja.
           También, por aquella época, yo estaba preocupado por encontrar el formato de guión que se aplica al cómic, y recuerdo que tú también indagaste por aquí y por allá, y encontraste que cada guionista hace lo que le da la gana. Unos describen una viñeta en una página y otros en una línea. Creo que el resultado artístico es de los más satisfactorios que existen para el escritor. Empezando con que el nombre del guionista y el del dibujante tienen la misma importancia, cosa que no ocurre en el cine. ¿Qué piensas de todo esto? PD. Gracias por presentarme a Alan Moore, fue el mejor anzuelo para que me picara el gusanillo del cómic."

A lo que él contestó:

"Sí, yo el cómic me lo pasé muy bien haciéndolo. Me gustó. Como ya te dije, era un guión que inicialmente me parecía una cosa distinta a lo que me ha parecido al final. Me ha gustado. Y resolver el guión de esta manera en la que podíamos hablarlo, discutirlo y efectivamente se iba acoplando poco a poco al plot para narrar la historia, molaba. Otra cosa es que cuando te fuiste a México como eres un impaciente, quieres verlo ya. Y ya te digo que los cómics, como los dibujos animados, son muy lentos de producir. Y lo son porque hay que dibujar una y otra vez hasta que sale lo que quieres que salga. Y claro, como tú dices, en un cómic el guionista tiene un protagonismo e importancia que en cine no tiene. En algunos casos el guionista es mucho más famoso y conocido que el dibujante, cuando es éste en cambio el que "pone la cara". Mira tu amigo Jodorowsky, lo famoso que es como guionista de cómics, que pese a juntarse con algunos de los mejores dibujantes que hay, a veces puedes escuchar que un incondicional de por ejemplo, Moebius, no se compra "El Incal", porque el guión es de Jodorowsky, pese a ser la obra conjunta entre Moebius y Jodorowsky. Qué cosas, ¿eh? Y en cambio en cine casi nadie conoce al guionista. Es un puesto jodido, porque al fin y al cabo es el guionista el que escribe la historia, y es eso lo que hace que te guste. 
          Escribir para cómic, o mejor dicho, levantar un guión convirtiéndolo en cómic, te proporciona toda la libertad del mundo.
          El límite no será el dinero para la producción, será tu imaginación, a eso se le llama, como acabo de decir, libertad, obvio.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

El lìmite es la libertad y disfrutar de ella...difìcil hacerlo bien siempre,ahì la dicha. Los "guiolines" se van esculpiendo conforme intervenciones y el arte sale quièn sabe de donde, pero sale, de ahì la dicha.

acayala dijo...

Interesante articulo caballero. :) Ahora falta saber para cuando se animara usted a preparar otro guion de comic, para volver a intentarlo con otro proyecto mas gordo. A ver si a este paso, acabas siendo tan polifacetico como Jodorowsky.

Anónimo dijo...

"Mis guiones los escribo con Celtx, un programa gratuito muy bien organizado y, que yo sepa, de los pocos que tiene una configuración expresa para guiones de cómic, aunque preferiría que fuera algo más versátil y configurable. Aún así, es estupendo y permite exportar los guiones en pdf, que es lo que yo paso a Luis con los diálogos y descripciones de las viñetas. Lo acompaño siempre que puedo con una página abocetada, más que para que la copie, para que entienda la estructura de la página, que a veces un «tres hileras, la primera de tres viñetas, con una que ocupa dos tercios de hilera y la otra repartiéndose el resto de la fila» puede ser un poco confuso. Por lo que sé, es una costumbre extendida entre guionistas para ayudar al dibujante, e invariablemente:

a) Todos los guionistas dibujamos unos mojones abocetados acojonantemente feos, y a las pruebas me remito.

b) El dibujante acaba haciendo lo que le da la gana."

Extraído de www.focoblog.com

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