miércoles, 6 de julio de 2011

El guionista en la Torre

Primer día del 1er Encuentro Iberoamericano de Escritores Cinematográficos en Ciudad de México. Despierto a las 7:30 am con una grave desavenencia. ¿Serán nervios? ¿Será auto-boicot? ¿Será ansiedad y estrés? O realmente, ¿será un problema de salud? Me siento como Woody Allen en Hanna y sus hermanas.
Preso de la hipocondría lo echo todo por la borda, salto de la Torre particular en la que me hallo viendo el mundo girar, dizque huyo de mi atalaya del guión (este blog, el Encuentro) y me dejo poseer por el pánico. La neta, no sé qué hacer con mi cara de sapo.

            La nariz hinchada. El ojo, el párpado, el lagrimal: todo es desproporcionado y a partes desiguales, estoy hecho un fiasco. Parezco el rey león, o lo que es peor: Ganesha el dios elefante, o peor aún, Joseph Merrick, el Hombre Elefante de David Lynch, con un traje hecho a la media de su deformidad. Me desespero. Llega la guionista principiante a mi choza y me lleva al doctor, quien me diagnostica infección en el ojo izquierdo y estrés. Le digo que no dejo de pensar en mi familia de pueblo mediterráneo a la que no veo desde hace dos años. Me receta antiinflamatorios inyectables, oculares y penicilina. Noto mejoría y suerte, suerte que no es un tumor cerebral como en un principio temí.
Lo más importante del Encuentro en el día de hoy, que irremediablemente ya me he perdido, es la mesa redonda con un tema que versa sobre:
1.1. Las historias que contamos, que queremos contar, que necesitamos y que urge contar.1.2. El papel del escritor de cine en la cultura nacional y en la cultura iberoamericana.
Y cuyo ponente más importante fue: Senel Paz, con un objetivo que pretendía:
“Reflexionar sobre el tipo de historias que se cuentan en el cine de Iberoamérica en términos de género, temas, contenidos y estilos, así como aquellas que deberían ser contadas o hace falta contar. Resaltar la importancia del escritor de cine dentro de las culturas regionales, nacionales e iberoamericana.”
            Por pazguato me quedé sin el señor Paz. Suerte que vuelve esta tarde, en:
            El arte de escribir historias en el cine iberoamericano: narrativa y dramaturgia.
Para:
“Conocer métodos, estrategias y formas de escritura de guión desde la perspectiva y experiencia de cada uno de los expositores, considerando la tradición narrativa a la que pertenecen.”
También participará el sentimental, dramático e hiperrealista colombiano Víctor Gaviria, escritor y director de la espeluznante La vendedora de Rosas, entre otros y otras.
La hinchazón elefantina de mi ojo izquierdo se detuvo, y hasta por momentos parece que merme. J Voy a echarme una cabezadita de anarquista aventurero lejos ya de la Torre en mi cama, y me lanzo luego-luego hacia el Encuentro.
Acabo de llegar, son las15:45 de la tarde y todo el mundo está comiendo. Si lo llego a saber, no me doy una comilona de chicharrón, aguacate, chiles rellenos y arroz con leche en la Portales, pequeño reino del príncipe Monsi, pensando que iba a ser el último día de mi vida. Me toca esperar hasta las 5 pm. Como en un guión, ya tengo ganas de que algo suceda o en su defecto, aprender algo nuevo que realice a alguna sinapsis en mi cerebro, lo que es lo mismo: aprender.
Bien, para no hacerles el cuento más largo y que me tachen de gachupas egocéntrico, de leo ascendente a leo (que lo soy), iré al grano y al resumen de las ponencias y los diálogos de los participantes:
Antes de empezar diré (perdonen la presencia insistente inquilina y guionista) que el día de hoy, el primero del Encuentro, estuvo muy bueno, casi (y esto son palabras mayores) genial. ¡Gracias Garfio! Rosas, coqueteos, tejos y barbas echadas el río que hace cientos de años debió pasar por Tlatelolco, origen de la patria mestiza que hoy es México.
Datos: 6 invitados + 1 moderador. 150 de público, + o -. Nota: Qué gracioso es escuchar tantos acentos hispanohablantes en una sola sala. Es una pequeña Torre de Babel de gauchos, baturros, charros, donde dios es una historia cinematográfica hablada en castellano de Castilla.
            Silvio Caiozzi from Chile-.
El tesoro monumental latinoamericano es la literatura. ¿Por qué no se hacen más adaptaciones, cual anglosajones? Es necesario recurrir a la literatura por los personajes inolvidables y profundos que existen. En el cine latinoamericano (Aspaña es la excepción) no hay personajes grandes, sólo en Hombre mirando al sudoeste, de Eliseo Subiela.”
            Y el inquilino dice, ¿no será una moda eso de adaptar novelas a películas? No hay que olvidar la archiconocida década del cine de oro mexicano, donde casi todo eran adaptaciones. El ejemplo y paradigma fue Doña Bárbara, basada en la novela original de venezolano Rómulo Gallegos, y que nos dio a la diosa María Félix. ¡Guiones originales, al poder!
            Andrés Duprat from ese híbrido entre Italia y Aspaña llamada Argentina-.
Cuando hago mis guiones necesito un esquema general, una esencia, una historia, una etapa previa donde busco que lo que se diga sea lo necesario. Hago 50 versiones del guión más o menos, porque cada cambio lo comento con el equipo de la película. Estoy en todo el proceso, desde la idea hasta la prensa. Guruconsejo guionístico: Habla de lo que sabes. Cuando más sabes, más ves. Honestidad en lo que vas a decir, incluso a veces para romperla.”
            Y desde aquí decimos: Este señor es muy práctico, le gusta leer, ver pelis y la cultura pop, por eso dejó de ser curador de arte para convertirse en guionista, ese guionista que no coge con la actriz más fea, ¿o sí? Está enamorado de sí mismo, cosa importante para soportar en la joroba tanto golpe ajeno a uno que se recibe al asumir la labor de escribir un guión. Por cierto, el silogismo ¿no será al revés, quiero decir, cuanto más ves más sabes?
            Victor Gaviría from Colombia-.
               Su aportación venía empaqueta en videoconferencia desde su pueblo, y nunca nos llegó. Qué mal, fatal…un punto menos para el Garfio. Lo siento chicos, pero eso es sencillamente, inexcusable. L
Beatriz Novaro from México-.
“Hay 3 formas en la genealogía del personaje latinoamericano: El personaje modelo, es un paisaje dramático. El personaje político y social. Y el personaje presente: Fresa y Chocolate, la Nana, Las comadres de la Siena. Lo más importante al escribir es descubrir al personaje, pero no siempre sucede así, sobre todo cuando el productor es el que encarga el trabajo al guionista. Sólo fluye la escritura cuando “la virgen me habla”, cuando nace un personaje que acabas conociendo mejor que a ti mism*. Mi modelo es: Jean Claude Carrière, su famoso libro “The End” y sus 4 figuras: Ser el personaje. Ser un explorador. Ser el espectador. Ser un filósofo”
            Desde este tu blog, decimos: Beatrice, Betty, Beatriz, nos sigues seduciendo como hace casi 8 años, cuando te conocimos como alumnos. Mejoras con los años, con el verdadero vino. Y a día de hoy, eres en Iberoamérica el modelo a seguir de muchos guionistas, sobre todo mujeres, que desgraciadamente siguen siendo pocas, pero las cosas están cambiando, y lo sabes. Un diez, no cambies. Te queremos, aunque pienses que habría que subtitular las películas de otros países de la región porque no entiendes el español de Cuba, Chile, Argentina… Chilangos al poder, ¿verdad que sí? ;-)
            Senel Paz de Cuba (es casi un semidios)-.
Guión: es un arte que no es para narrar sino para representar, contar unos personajes y no sólo en función de la trama. Olvidas la trama, pero no a los buenos personajes. Hay que elaborar el discurso a través de la trama, la estructura: reflexionar a través de la historia sobre el tema que estás tratando. Una cosa es saber filmar y otra narrar, debemos pensar a través del lenguaje cinematográfico. La relación literatura-cine, es sustanciosa en la medida que el cine se apropie y conserve su personalidad. En la escritura del guión, el guionista se somete a las mismas regularidades que un dramaturgo. La filosofía acaba siendo la madre de todas las cosas, incluso de los tomates.  El guión de cine se debe leer como un relato literario, pero práctico, con su poder de persuasión, para que la película se haga. El sustantivo, el adjetivo, el verbo, se elimina: el cine te exige ser preciso. Hay muchos verbos que no se pueden filmar, pero existen recursos narrativos específicamente cinematográficos para guionistas: la elipsis es el más clásico, y el montaje el segundo. Quién narra la historia es un gran quebradero de cabeza para los escritores. Saberlo es el punto de partida. El narrador en primera persona es el cine, que en la literatura no es así. La historia de la literatura es la búsqueda de la libertad del narrador por alcanzar la primera persona. (…) La cámara es el narrador, su punto de vista y la dificultad está en acercarse a la primera persona. La planificación es el narrador omnisciente pero parcial.  Es necesario para el guionista ir a la literatura no para buscar elementos cinematográficos y narrativos, sino porque en el uso del narrador se abren posibilidades infinitas de libertad.”
            Este tío, para la historia no sólo del guión sino de la cultura hispanohablante en general, vale más que más que Batista, Fidel y la playa más famosa de Cuba juntos. Si trabajara más, sería la reencarnación de Lope de Vega, caribeño. Gracias el Garfio, por invitarlo.
            Pablo Remón desde Aspaña con amor-.
“Uno escribe lo que puede y no lo que quiere. Uno escribe la misma historia todo el rato. Y no es demasiado consciente de lo que hace. Escribir no es pensar. Para escribir hay que pensar mucho, pero después de haber escrito. Un camino de ida y vuelta. Escribir está ligado a los sueños. Hay que mantener la atención del espectador. La primera regla de la magia es que te presten atención. Cuando la peli funciona, el espectador cuando la ve no está pensando, es una razón por la que vamos al cine. Cuando escribes hay que entrar en el momento en el que el tiempo se suspende, no piensas. Nunca se tiene la sensación de que estás inventando nada. Se debe hacer un esfuerzo por ver, oír, y describir a los personajes. Se es más un testigo que un inventor o creador. Los personajes insisten por su parte, y te quitan el sueño para que cuentes su historia, hay una necesidad de hacerles justicia. La escritura es exploración, viaje, aventura. Desconfiar de entender lo que se escribe, la tarea no es explicar, sino contarlo. Intentar caminar y ponerte zancadillas, eso es escribir y pensar a la vez. La segunda parte es pensar lo que has escrito. Sólo hay que saber si lo que escribes te está gustando o no. Un acercamiento de humildad hacia la historia y los personajes. ¿Conflicto autor-personaje? El personaje debe ganar sobre el autor. La quimera es como autor, intentar desaparecer. Escribir sin saber cómo escribir. Estar atentos a esos momentos de sueño, en los que más importante no es oficio. Escribir es no hacer estructuras matemáticas. Y yo estudié matemáticas.”
            Chapó compadre paisano. Sólo me surgen un par de dudas, ¿cómo aplicas tu método sufí de escritura guionística cuando trabajas con más escritores en una teleserie, con un head writer sanchipanzo y un productor toca pelotas? ¿Cómo sueñas entonces? ¿En individual, en colectivo, fumando porros? Ojalá. No has perdido el ímpetu  rimbaudiano del artista adolescente, y eso, sabiendo de dónde vienes, (yo también soy aspañol) es muy valioso, porque allá sólo hablan de dinero. Pero, ¿no cambiarías tus paradigmas si trabajaras en Jolibú? Por cierto: Democracia real (¿de realeza?) Ya.
            Diego Velasco (¿será un conquistador?) de Venezuela-.
“El cuerpo humano aguanta 90 minutos sentado. Cada guionista tiene su propio punto de vista original.”
            Amigo desvenezolanizado, creo que prefiero ver tus pelis que hablar de guión contigo. Personalmente tu seducción me dejó frío. Pero tu página web es de las mejores que he visto en años. Quedo ansioso por ver tu primer guión para un estudio de Los Ángeles, con la gran campaña de marketing que se merece. Ése es tu lugar, y lo sabes. Y si es con tu paisano Devendra Banhart, mucho mejor. Por cierto, medio punto menos para el Garfio por no poder ver tu trailer.
            Y eso fue todo, amig*s. Al pasar a ruegos y preguntas les lancé una: ¿Qué opinión merece para ustedes el guruguionismo de gente como Rober McKee, Syd Field o Blake Snyder? Quería entrar en el debate, y los que no asistieron a la primera tarde del Encuentro, se quedarán con las ganas de saber qué pasó en esos 15 minutos de opiniones encontradas.
Y otra pregunta que lanzo al aire: ¿tan académicos que se han vuelto en el CCC , por qué no colaboran más con el Encuentro? ¿Alguien lo sabe?
¡Hasta mañana!

10 comentarios:

Itzel Enciso dijo...

Y aunque me queda claro esto es un blog de GUIÓN, aprendo de él. Es diferente el lenguaje, los objetivos, el formato, pero hay detalles que me enseñan en mis procesos de creación. Eso es lo que agradezco de este espacio, cómo un tema aparentemente ajeno (no tanto) puede ayudarme a aclarar mis procesos, en este caso, los de dirección teatral.
Una torre de Babel en donde convergen diferentes procesos creativos tan o más diversos que las lenguas. Y es que se van entendiendo y hacen un lenguaje universal, que ocurre en el cine, una mezcla entre literatura, imagen, acción y vida, sí, ¡vida!
Y en ese mundo todo cabe y es posible, originales y adaptaciones, el punto es la reinvención de éstas ¿qué más se puede decir de algo existente? Supongo que está en el cómo se trata lo “inventado” y se vuelve algo único.
Tampoco habría que prejuiciar las “modas”, de ellas se puede sacar provecho, es una forma más de llegar. Nuevamente, se trata de ser sensible ante un espectador, ofrecer calidad y ser propositivo. Partiendo de esa “moda”, también es posible transgredir, transformar, eso depende del creador. Incluso las desventajas podrían ser herramientas en la creación, todo es y no, es el uso que le da el creador, la imaginación llevada al límite y canalizada a algo concreto, algo real.
La repetición (con sus pequeñas o enormes variantes), un continuo hacer y deshacer. Reconstruir y hacer una historia (una tarea) imperfecta e inacabable para el guionista, perfecta para el espectador. No permitirse un área de confort, volverse más exigente y crear eso inimaginable, porque donde encuentra la creación la “estabilidad ideal”, yo también encuentro el peligro, la presentación de algo “muerto”, quizá estancado. Es ahí donde no hallo una motivación, el impulso vital de tener algo que decir o hacer, sino el caer en el hacer por hacer, automatizarlo todo. Creo en dar vueltas a todo, cuestionarse continuamente, hacer del fin un inicio, podrían surgir sorpresas. SIN PERDER EL OBJETIVO.
Considero el “saber” y el “ver” un constante movimiento, por lo que la postura de Andrés Duprat y el cuestionamiento de El Inquilino, son muy compatibles, no creo indispensable definir un orden, lo veo como dos modos de llegar, y seguro no es lo mismo, pero cómo asegurar que uno tiene la razón. Supongo que es aplicable a conveniencia o a diferentes situaciones. Abrir el modo de “ver” y “saber”, y dado que no son operaciones matemáticas (aunque la vida parezca jugarse los procesos con tal precisión, tiene sus constantes y variables), alterar el orden de los “factores” puede resultar favorable. Nada de eso está estrictamente definido y es lo que hace sorprendente “ver” y “saber”: VIVIR.
Voy haciendo nota de lo que me llevo de este artículo (uno de los que más me llevo, en este tiempo que sigo el blog), lo que quiero ir aplicando, se va mezclando esa “Torre de Babel” en mi cabeza y me adueño de lo que me funciona, lo utilizo y modifico, y miro así el aprendizaje, muchas voces hablándome con distintas ideas, y yo como un individuo que va adquiriendo su postura, sus ideas propias o motivaciones. Y así voy descubriendo, como se descubre a un personaje, se va creando como algo “vivo”, capaz de observar, buscar, cuestionar, proponer… Y es que esos son los personajes que me inspiran y me van dejando huella, los que miran y dudan, construyen y siguen moviéndose. Esos personajes que tienen un objetivo principal pero hay varias maneras de llegar. ¿Cómo es ese personaje? No podría acotarlo con adjetivos, se va desarrollando como el individuo, eso lo vuelve empático al espectador, ya no sólo es una idea. Tan importante la observación en la conducta humana, en los procesos, reacciones y luego, particularizar en un personaje.

Itzel Enciso dijo...

Y sí, el guión como algo que representar. Que me cuenten de los personajes, ellos van llevando la trama, son los sujetos que accionarán, desatarán el conflicto, nos conducirán a esa historia. El guionista lo siento como un tejedor, y éste va enredando sus hilos (personajes) y obtiene una trama, un “texto” (tejido, entrelazado). De lo particular vamos a lo general y eso es lo que modifica el “cómo”, aunque los temas a tratar sean los mismos: amor, muerte, vida, poder, guerra...
Quizá sí esté ligado a los sueños escribir, hay deseos, temores, frustraciones “colectivas”, que se viven de maneras distintas, el modo de percibir es tan variado como las lenguas en esa Torre, en los procesos de creación, etc. Pero si algo es cierto, es que compartimos procesos biológicos, químicos… y observando (primero en nosotros, después en los demás esos procesos) se atiende a estímulos y reacciones primarias, el espectador responde a ello antes de que ocurra el proceso lógico y se de una estructura totalmente “racional”. Considero trabajo el creador casi como de laboratorio, como un observador permanente de los cambios en lo aparentemente imperceptible, se vuelve alguien sensible a lo esencial. Experimenta, prueba, ensaya. Se equivoca, duda y vuelve a cuestionarse, con lo relativo de la vida. Y las historias son contadas, ocurren de acuerdo a un principio básico en la naturaleza (con excepciones jaja), a toda acción tiene una reacción.
Y los sueños deberían armonizar con lo concreto, llevarlos a lo real. A veces es difícil la comunicación con productores… pero para que el guionista, artista, creador o el nombre que guste ponerse haga viable su labor, también la seducción (no necesariamente sexual) debería usarse para obtener esos objetivos. Así como harían los personajes para alcanzar sus deseos. El cine, el teatro son fenómenos que ocurren en conjunto, se requiere un equipo para su realización, habría que darse el rato de valorar y respetar la tarea del otro, porque son necesarios los demás, aunque a veces no nos guste tanto la idea.
Y probablemente lo que escribo es más una manera de asumir lo que me inspiró de este artículo. Son reflexiones que me digo y llevo, es mi proceso de aprendizaje y ya lo iré aplicando.
Espero que siga siendo así de emocionante (bueno, yo me he emocionado) ese encuentro de guionistas. Agradezco que compartas lo que ocurre.
Saludos
Itzel Enciso

El inquilino dijo...

Gracias Itzel por volver a colaborar con tus comentarios, siempre nos haces meternos en tu cabeza, y eso sí es emocionante. Igualmente agradezco a los del Garfio que tuvieran el buen gusto y la deferencia de invitarme. Espero que el día de hoy esté igual de prendido. Y si no es así, aquí lo destrozaremos, jajajaj.
Saludos!

francisco pavanetto dijo...

vuestro lugar es un hallazgo, un espacio de reflexión, pero lo más importante es el tamaño de las letras.

saludos,
y por supuesto ya quedaron incluidos en mi rutina bloguera.

El inquilino dijo...

Gracias! El tamaño de la letra sí es importante. En esta época en la que leemos en nuestras blackberris y aifons, es casi un pecado escribir en chiquito. Saludos y bienvenido!

Alex dijo...

Señor inquilino: Vengo regresando del encuento.

Tomé una tarjeta de usted en la mesa de folletos. Ya que termine el encuentro revisaré con mas calma su blog.

Respecto al primer día por la mañana, lo que sí es una lástima haberse perdido es la plática con Víctor Ugalde.

El inquilino dijo...

Sí, ya lo sé que fue una lástima. Ugalde siempre ilumina conciencias cinematográficas, es un proyector monumental..:-)
Pero lo vi en la de ayer!

El inquilino dijo...

Excelente entrada sobre la primera mañana del primer día que yo no les pude relatar porque estuve maaaal... En el blog venezolano El Cinescopio.
http://elcinescopio.blogspot.com/2011/07/encuentro-iberoamericano-de-escritores.html?showComment=1310347391660#c7156717900408040556

Javier Meléndez dijo...

Hola, Guionista,

Mckee tiene sus cosas buenas y sus cosas malas (de perogrullo decirlo). Yo no le perdono que no hable de Wilder en su MANUAL. Lo que no alcanzo a entender es la animadversión de algunos guionistas o "teóricos" sobre el gurú yanky. Creo que se debe a que no ha sido leído con atención. (Yo si lo leí, como prueba, que no encuentro a Wilder.)

Algunas de las propuestas de Mckee merecen una reflexión por parte de los guionistas. Dudo, por ejemplo, que este "gurú" esté de acuerdo con los guiones de escuadra y cartabón; al contrario: anima a buscar la forma adecuada a la historia.

Felicitarte una vez más por tu magnífico blog.

Saludos

El inquilino dijo...

El tema que subyace bajo la polémica de los manuales, es de índole libertaria y no literaria. ¿Tengo o no tengo la libertad de desconocer a los guruguionistas? ¿Tengo la libertad de escribir otro tipo de cine al margen de la industria? Sí, ya sé que McKee va más allá; es el mago de la autoayuda para guionistas, a mí me gusta pero de vez en cuando. No soy tan inseguro.
Y una cosa está clara: el cine apenas empieza, todo está por hacer, ¿público, crítica o taquilla? Qué eliges?

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