lunes, 23 de diciembre de 2024

El truco infalible para que tu guion enganche: el poder del MacGuffin

Hay algo mágico en los objetos que, sin hacer realmente nada, consiguen que una historia avance. Eso es el MacGuffin: un artefacto narrativo tan sencillo como poderoso. Recuerdo la primera vez que lo entendí, viendo Psicosis de Alfred Hitchcock, cuyo guion coescribió Joseph Stefano. Al inicio, parece que el dinero robado por Marion Crane será el corazón de la trama, pero pronto desaparece como si nada. Y entonces me pregunté: ¿Por qué me importó tanto un maletín de billetes?

sábado, 14 de diciembre de 2024

La desigualdad de género entre los guionistas: ¿un problema real o una tragedia con entradas agotadas?

Parece que la industria del cine y la televisión en el Reino Unido ha encontrado su área de confort: una desigualdad de género tan estable que podría confundirse con el guion de una serie británica interminable. El informe “Gender Inequality and Screenwriters”, liderado por Alexis Kreager y Stephen Follows, revela cómo esta narrativa está lejos de alcanzar un clímax positivo.

lunes, 9 de diciembre de 2024

¿Qué es el anticlímax en un guion y cómo se escribe?

El anticlímax se erige como un recurso narrativo audaz pero que requiere mucha pericia por parte del guionista. A diferencia del clímax tradicional, que resuelve el conflicto central de manera categórica y emocionalmente satisfactoria, el anticlímax desorienta, interrumpe y, en muchos casos, descompone la lógica convencional del desenlace. Aunque puede ser polarizante, su uso hábil dota a una narrativa de profundidad y resonancia inusuales, forzando tanto a personajes como a espectadores a confrontar la incertidumbre y las paradojas de la vida misma.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Rompiendo las reglas en mi viaje como guionista en los 70s

Cuando miro hacia atrás, desde el 2024, los años 70 en México me parecen una época clave que me formó como guionista. Era un México dividido: por un lado, la represión política de un gobierno que no dudaba en silenciar a los opositores, y por otro, una sociedad que luchaba por encontrar su identidad y su voz. En este entorno, el cine y la televisión, dos de los medios más poderosos de la época, seguían un guion rígido y predecible. Las telenovelas dominaban la televisión y su estructura era casi siempre la misma: un mundo maniqueo, personajes estereotipados, conflictos superficiales, y por supuesto, finales felices. Mientras tanto, en el cine, había una nueva ola de cineastas que buscaban cuestionar y romper esas estructuras.
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