Lo leí en el comunicado oficial y sentí un escalofrío. Porque no estamos hablando de un tecnicismo, ni de un simple trámite burocrático: hablamos de la posibilidad de que tu guion —ese que llevas meses puliendo— quede atrapado en una zona gris legal que ni tú ni yo controlamos.
Con esa angustia me fui directo a marcarle a mi abogada, L. R. Castañeda, experta en propiedad intelectual y con nervios de acero. Le pregunté de frente:
—Laura, ¿qué significa esto para nosotros, los guionistas?
No dudó ni un segundo en su respuesta:
“Significa que el INDAUTOR va a tener la lupa sobre cualquier obra que huela a IA. Y significa que te conviene ir apartando un abogado (o sea, yo), porque los pleitos que vienen no son hipotéticos: son inevitables.”
Sentí que se me helaba la sangre. Así que le pedí que me hablara claro, con ejemplos. Y lo que me soltó es digno de un manual de supervivencia.
Diez situaciones en las que vas a necesitar un abogado sí o sí...
1. El guion híbrido en disputa: Si tu guion incluye aportes de IA, aunque tú hayas creado la trama, los personajes y la estructura, cualquier persona involucrada en la producción podría cuestionar el registro ante el INDAUTOR. Por ejemplo, un coautor o colaborador podría alegar que la obra no cumple los requisitos de originalidad porque una parte significativa fue generada por un algoritmo. Aquí, tu abogado tendría que demostrar con pruebas claras qué partes fueron creación humana, cómo se integró la IA solo como herramienta y que la obra, en conjunto, refleja tu intelecto y experiencia. Esto podría incluir borradores, correos, registros de versiones y notas de desarrollo.
2. Productoras desconfiadas: Las empresas cinematográficas y de televisión podrían rechazar un guion o exigir rebajas en el pago si perciben que “parte del trabajo no es humano”. Aunque el guion esté completo y sea funcional, el miedo a problemas legales puede frenar su producción. Un abogado puede ayudar a negociar contratos y cláusulas que aclaren el papel de la IA, asegurando que tu pago y tus derechos de autor no se vean afectados, y evitando que el proyecto se quede en la mesa de lectura.
Con esa angustia me fui directo a marcarle a mi abogada, L. R. Castañeda, experta en propiedad intelectual y con nervios de acero. Le pregunté de frente:
—Laura, ¿qué significa esto para nosotros, los guionistas?
No dudó ni un segundo en su respuesta:
“Significa que el INDAUTOR va a tener la lupa sobre cualquier obra que huela a IA. Y significa que te conviene ir apartando un abogado (o sea, yo), porque los pleitos que vienen no son hipotéticos: son inevitables.”
Sentí que se me helaba la sangre. Así que le pedí que me hablara claro, con ejemplos. Y lo que me soltó es digno de un manual de supervivencia.
Diez situaciones en las que vas a necesitar un abogado sí o sí...
1. El guion híbrido en disputa: Si tu guion incluye aportes de IA, aunque tú hayas creado la trama, los personajes y la estructura, cualquier persona involucrada en la producción podría cuestionar el registro ante el INDAUTOR. Por ejemplo, un coautor o colaborador podría alegar que la obra no cumple los requisitos de originalidad porque una parte significativa fue generada por un algoritmo. Aquí, tu abogado tendría que demostrar con pruebas claras qué partes fueron creación humana, cómo se integró la IA solo como herramienta y que la obra, en conjunto, refleja tu intelecto y experiencia. Esto podría incluir borradores, correos, registros de versiones y notas de desarrollo.
3. Coproducciones internacionales: Si trabajas con productoras extranjeras que aceptan obras con asistencia de IA, la diferencia de legislaciones puede generar conflictos legales sobre autoría, regalías y créditos. Un guion que en México no es registrable puede serlo en Canadá, España o Estados Unidos. Un abogado especializado en propiedad intelectual internacional puede armonizar los contratos, establecer jurisdicciones claras y prevenir litigios transfronterizos que podrían retrasar la producción meses o años.
4. Reclamos de plagio indirecto: Las IAs entrenadas en bases de datos literarias y cinematográficas podrían generar contenido similar a obras existentes sin que el guionista lo sepa. Esto abre la puerta a reclamaciones de plagio o infracción de derechos de autor. El abogado deberá preparar defensas basadas en originalidad, intención y autoría humana, explicando que la IA solo funcionó como herramienta, no como autora, y demostrar que no hubo copia deliberada.
5. Películas con guiones “envenenados”: Una película completa puede ser cuestionada en su registro si el guion de base tuvo asistencia de IA. Incluso si la dirección, actuación y edición son humanas, el INDAUTOR podría objetar la inscripción. Aquí el abogado tendrá que argumentar que la obra audiovisual es una creación humana integral, apoyándose en precedentes, contratos y documentación de producción para asegurar la protección de derechos sobre la película como tal.
6. Demandas laborales: Si trabajaste como guionista por encargo y usaste IA como ayuda, el productor podría argumentar que no debe pagarte íntegro porque “no todo fue tu creación”. El abogado será clave para defender tu remuneración completa, interpretando los contratos de manera que reconozcan que el uso de IA no disminuye tu autoría ni tu responsabilidad creativa sobre la obra.
7. Concursos de guion: Los concursos literarios y de cine podrían anular premios si descubren que el guion fue asistido por IA, incluso parcialmente. Esto podría implicar devolución de becas, premios en efectivo o representaciones futuras. Aquí tu abogado tendría que intervenir para demostrar que el guion cumple con los criterios de originalidad humana, documentando la creación de personajes, tramas y estructura narrativa para proteger tu reconocimiento.
8. Pelea por los créditos: Con la nueva ley, podría haber disputas sobre cómo registrar los créditos: si poner “escrito con ayuda de IA” o solo tu nombre. Las productoras podrían insistir en señalar la IA por miedo a conflictos legales. Un abogado puede negociar y establecer contratos claros de créditos, asegurando que tu nombre permanezca en primer lugar y que la asistencia de la IA quede registrada solo como herramienta, sin afectar tu reputación profesional.
9. Plataformas de streaming: Netflix, Amazon, Max y otras plataformas podrían rechazar proyectos que incluyan guiones parcialmente generados por IA, ya que en México no son registrables. Esto afecta distribución, licencias y visibilidad. El abogado puede redactar contratos que aclaren la titularidad de la obra y mitiguen riesgos, asegurando que el proyecto pueda ser vendido o licenciado sin problemas, y ayudando a cumplir con regulaciones locales e internacionales.
10. Demandas estratégicas contra la ley: Asociaciones de guionistas o productoras podrían intentar impugnar la decisión de la Corte en tribunales internacionales (por ejemplo, bajo el T-MEC), buscando flexibilizar la ley para obras asistidas por IA. Aquí se necesitarán abogados especializados en arbitraje internacional y propiedad intelectual, capaces de argumentar que la restricción actual es demasiado rígida y podría afectar derechos de autor, competencia y desarrollo creativo.
“Eso es lo obvio. Pero lo que parece increíble también puede pasar. Y ahí es donde la cosa se va a poner más surreal.”
Cinco escenarios que parecen ciencia ficción (pero no lo son)...
- Demandar a la IA misma por plagio. Sí, demandar a un sistema como si fuera un autor invisible.
- Discutir la autoría moral de una escena que tú aprobaste, pero que sugirió la máquina.
- Ruptura de gremios: guionistas que exigen transparencia sobre el uso de IA contra guionistas que prefieren callarlo.
- Actores indignados porque actuaron en una obra “no registrable”.
- Aseguradoras negándose a cubrir producciones cuyo guion tenga IA, por considerarlas “ilegales de origen”.
¿Qué significa esto para ti, guionista?
Que no puedes seguir pensando que escribir es solo escribir. La ley ya entró en tu guion, el INDAUTOR ya puso condiciones, y el abogado se volvió parte inevitable del proceso creativo.
Podrás ser romántico, idealista o hasta ingenuo, pero si usas IA, más temprano que tarde te van a cuestionar. Y cuando llegue ese día, no habrá más remedio: tu abogado será tu primer lector, tu primer productor y, sobre todo, tu salvavidas.
Ayer la Corte nos lo dejó claro: el guion ya no solo se escribe con palabras. También se escribe con leyes.
Antes de que alguien piense que esto es sentencia definitiva, conviene aclararlo: todos los escenarios que hemos enumerado son hipotéticos. La nueva resolución de la Suprema Corte y la aplicación de la ley del INDAUTOR sobre obras con inteligencia artificial aún no se han desarrollado en la práctica. No existe, hasta la fecha, información concreta sobre cómo la autoridad va a interpretar casos mixtos, guiones con asistencia parcial de IA o posibles excepciones.
En términos jurídicos, esto significa que:
- La ley establece criterios generales, pero cada caso podría analizarse de manera individual.
- No se sabe si se contemplarán excepciones, por ejemplo, obras humanas que solo usen IA como herramienta auxiliar, o guiones cuya autoría humana sea claramente predominante.
- Todo conflicto que surja tendrá que resolverse mediante interpretación de la ley, precedentes judiciales y negociación contractual, por lo que la presencia de un abogado seguirá siendo altamente recomendable.
En pocas palabras: los guionistas deben estar alertas, pero sin perder perspectiva. La ley ya está ahí, pero cómo se aplicará exactamente aún es un terreno incierto y, por ahora, hipotético.
¿Y ustedes qué piensan? Les leo en los comentarios.
Por Marta Martínez
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